Cuando se evalúa el costo de la cirugía LASIK, la pregunta que muchos tienen es si ese precio realmente refleja lo que se necesita para obtener un resultado seguro y estable. LASIK es una de las intervenciones más comunes para corregir errores refractivos como miopía, hipermetropía y astigmatismo, pero su precio no es una cifra única. Varias variables influyen en el costo final y entenderlas ayuda a tomar una decisión informada sin sacrificar la calidad de la atención.
En primer lugar, la tecnología utilizada es un factor determinante. Existen diferencias entre LASIK tradicional, LASIK blade-free o femtosegundo, y enfoques más recientes como las variantes personalizadas que ajustan el tratamiento a la topografía individual de cada ojo. Las clínicas que emplean láseres de última generación suelen fijar precios algo más altos, pero argumentan que estos equipos pueden ofrecer una mayor precisión y una menor incomodidad posoperatoria. Otra elección tecnológica puede ser la detección previa mediante mapas de onda o wavefront que, si está incluida, añade valor al plan de tratamiento. A la hora de comparar costos, conviene preguntar si el precio cubre la tecnología específica que se va a utilizar.
El precio por ojo versus el precio por ambos ojos es una diferencia clave. Algunos centros publican un precio promocional por ojo, que puede parecer atractivo, pero el coste real para un tratamiento completo puede subir cuando se suman pruebas previas, visitas posoperatorias y posibles retoques. Otros ofrecen un precio global por los dos ojos que incluye un conjunto de servicios. En muchos casos, lo esencial es conocer exactamente qué está incluido y qué no.
La experiencia y la trayectoria del cirujano también influyen en la tarificación. Cirujanos con mayor volumen de procedimientos y con resultados consistentes suelen cobrar más, pero esa diferencia de costo puede ir acompañada de mayores probabilidades de satisfacción a largo plazo y de menor necesidad de retoques. Si la disponibilidad de resultados consistentes es una prioridad, puede justificar pagar un poco más por un profesional con historial comprobado.
La región geográfica es otra variable importante. En Estados Unidos, por ejemplo, los precios pueden variar significativamente entre ciudades grandes y zonas con menor costo de vida. En algunas regiones, las clínicas pueden competir más agresivamente y ofertar precios más atractivos para atraer pacientes. En otros países, el costo puede ser menor o mayor dependiendo de la regulación, los costos operativos y el acceso a tecnología. En general, las diferencias regionales reflejan también la red de proveedores y la demanda local.
No menos relevante es lo que incluye el paquete de precio. Muchas ofertas incluyen la consulta inicial, un examen de la visión y la evaluación de la córnea, el tratamiento en sí, y una cantidad determinada de visitas posoperatorias. Otros pueden cobrar por cada componente por separado y, en algunos casos, los costos de retoques no están cubiertos. También existen ofertas que prometen “precio inicial” o “desde” una cifra; a menudo, los cargos finales pueden subir si se requieren ajustes o si el tratamiento es más complejo de lo previsto. Preguntar explícitamente por costos de consultas, mapas de córnea, pruebas de evaluación, cuidado posoperatorio, y posibles retoques es esencial.